La necesidad de extender el uso de los biocombustibles para mitigar las emisiones de CO2 ya ha tenido los primeros efectos colaterales. Los biocombustibles, obtenidos de cultivos como la soja, el maíz, la colza, el girasol o la caña de azúcar, han disparado los precios de los alimentos un 10% el pasado año y hasta un 40% en el caso de los cereales. La crisis desatada en Méjico hace unos meses por el encarecimiento de las tortillas de maíz (un alimento básico de la población) es consecuencia de que gran parte de la cosecha de maíz de Méjico y de los Estados Unidos se ha desviado del mercado alimentario al de los biocombustibles, disparándose así los precios del maíz. La situación, que llevó a miles de personas a las calles y desató una crisis política, podría ser sólo el principio de una cadena.
Según un informe del Worldwatch Institute (El estado del mundo 2006), China podría enfrentarse a una situación similar. Su Gobierno, que quiere reducir el gasto en petróleo, desea cubrir el 10% de las necesidades energéticas del país con energías renovables en 2020. Para ello incrementará la producción de etanol a partir del maíz hasta 14 millones de litros, cantidad equivalente a la de Brasil o Estados Unidos. El problema es que podría no disponer de suficiente materia prima porque las grandes reservas de cereales del país se han reducido en los últimos años. Si el Gobierno chino insiste en seguir aumentando la producción de biocombustible, podría verse en la necesidad de importar los cereales para alimentar a su población de 1.300 millones de habitantes y a los animales de sus granjas.
Biocarburantes o alimentos
jueves 10 de enero de 2008Publicado por Formaselect en 2:58
Etiquetas: biocarburantes
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