Los impactos asociados a las energías renovables no cesan aquí. Dos de ellos se hallan muy vinculados a la energía eólica: el impacto paisajístico y el daño causado a las aves. La ubicación de los parques eólicos, en zonas de fuertes vientos y crestas de montañas, fácilmente pueden coincidir por zonas de paso de aves. Una vez que éstas pasan entre los molinos, el movimiento de las aspas succiona a las aves y acaba seccionando sus alas. En España, el Grupo de Estudio y Protección de las Aves Rapaces (GER) ha denunciado que se están instando parques eólicos en las rutas de buitres leonados. Por otro lado, asociaciones ecologistas han pedido al Gobierno español una moratoria en la concesión de autorizaciones hasta que se defina una relación de zonas de interés ambiental y paisajístico incompatibles con los parques eólicos para evitar la instalación de aerogeneradores en espacios naturales de interés y habitados por especies en peligro, como el águila real o el buitre.
Otro riesgo que no ha sido evaluado todavía es el posible impacto de estas energías sobre los propios vientos y el clima. Se ha calculado que las aspas de los molinos de viento no pueden captar más del 49% de la energía del viento que pasa a través de ellas. Un trabajo del foro Crisis Energética ha calculado que si se quisiera obtener a través de parques eólicos la mitad de la energía eléctrica que hoy se consume a nivel mundial, esto supondría la construcción de instalaciones para interceptar todos los vientos sobre continentes a menos de 100 metros de altura, lo que podría ocasionar daños irreversibles en el comportamiento de los vientos estacionales, en las corrientes marinas que se interrelacionan con las corrientes de aire y en las especies que dependen de ambas.
Algo similar sucede en el caso de la energía solar. El informe calcula que para sustituir la electricidad que se gasta actualmente se necesita tener extensiones amplísimas cubiertas de placas solares, lo que podría suponer cambios climáticos a nivel local, sin contar con el inconveniente de la energía necesaria que se requiere previamente para fabricar todas esas placas solares, los equipos auxiliares y su transporte.
El informe reconoce que el planteamiento de estas cifras y situaciones hipotéticas no es más que un ejercicio de órdenes de magnitud para demostrar que no basta con sustituir las energías fósiles con una o varias renovables, sino que es necesario cambiar el sistema actual basado en el crecimiento infinito, en el aumento constante del consumo y del gasto energético.
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Impacto en aves y vientos
jueves 10 de enero de 2008
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