martes 27 de septiembre de 2011

Los informes de impacto ambiental no revelan la mortalidad real de las aves en los parques eólicos

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha liderado la elaboración de un estudio internacional que acaba de ser publicado. Según ese estudio, la metodología para estimar el impacto de los parques eólicos empleada en España, que es similar a la de Europa y Estados Unidos, es “inadecuada”. Los investigadores señalan que "es muy posible que, siguiendo esos criterios erróneos, se haya denegado la autorización a parques eólicos que hubiesen sido seguros para las aves”.

La investigación sugiere que “las administraciones públicas podrían haber estado concediendo permisos de construcción de parques eólicos basándose en criterios erróneos”. Según el CSIC, "la investigación compara los datos recopilados durante tres años en 20 parques con las cifras estimadas para estas instalaciones en el estudio de impacto ambiental previo a su construcción, así como con otros 33 proyectos eólicos que no obtuvieron la aprobación por parte de la administración". Todos los emplazamientos estudiados se situaban en el área de Tarifa. “Vimos que apenas había correlación entre unas cifras y otras”, comenta el investigador del CSIC Miguel Ferrer, de la Estación Biológica de Doñana.

El buitre leonado, el más afectado

“Este trabajo demuestra por primera vez que la metodología para estimar el impacto de los parques eólicos empleada en España, que es similar a la de Europa y Estados Unidos, es inadecuada”, explica Ferrer. Los datos indican que, “durante los últimos años, se han autorizado parques eólicos que, según los estudios previos, eran seguros, cuando, en realidad, su mortalidad ha resultado ser muy elevada una vez operativos”, señala Ferrer. “Del mismo modo, es muy posible que, siguiendo esos criterios erróneos, se haya denegado la autorización a parques eólicos que hubiesen sido seguros para las aves”, añade. Según esta investigación, la mortalidad de las aves varía mucho de un parque a otro. Además, como ya se sabía, algunas especies se ven más afectadas que otras. En concreto, las rapaces son las peor paradas. La especie que más víctimas registró fue el buitre leonado, con un 23% del total de las muertes.

Cada generador, de forma individual

Según el CSIC, "en la actualidad, los estudios de impacto previos a la construcción se hacen midiendo los parámetros del parque eólico, que suele tener más de 20 turbinas, como conjunto". Sin embargo, y según los autores, "los resultados de la investigación demuestran que la cifra de mortalidad de aves y su distribución varía mucho entre turbinas contiguas, ya que las corrientes de viento y la orografía de la zona determinan el comportamiento de las aves". De ahí, que el CSIC proponga "que la evaluación y la autorización para el emplazamiento de los futuros parques eólicos se base en el análisis de los parámetros de cada aerogenerador de forma individual y no en el conjunto del parque". Además, los investigadores del CSIC sugieren el uso de tecnologías, como las simulaciones previas en túneles de viento, que permitan incrementar la calidad de las estimaciones de riesgo.

Cierto contraste

La recomendación contrasta con las demandas de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) en Castilla y León. La organización ecologista quiere que todos los parques agrupados en una zona se evalúen como un conjunto y no que haya evaluaciones parque a parque, porque considera que el impacto del conjunto es mayor que la suma de los impactos de cada uno de los parques que hay en una misma zona. La Asociación Empresarial Eólica no ha querido comentar el estudio hasta que lo haya mirado con lupa. Aun así, un promotor miembro asegura que “en todo caso, las empresas han hecho todo según la ley. Son las administraciones las que tienen competencia a la hora de conceder o no las autorizaciones”. El estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha sido publicado en el último número de Journal of Applied Ecology.

Más información:  www.csic.es